Psicología de la Sexualidad y la Pareja

Posts Tagged ‘fantasias sexuales


Quiero destacar este interesante artículo que publican en su web el colectivo ahige (Asociación de Hombres por la Igualdad de Género) HOMBRES IGUALITARIOS

Desmontando al Hombre (VI): Los Mujeriegos ya no son lo que eran

Escrito por Julián Fernández de Quero
viernes, 20 de marzo de 2009

Uno de los estereotipos más difundidos por la Cultura de los Géneros es la innata tendencia a la poligamia -entendida como promiscuidad- de los hombres frente a la monogamia de las mujeres. Incluso desde el ámbito científico, numerosas obras publicadas en las últimas décadas, influidas por la sociobiología -una disciplina que tiene como axioma la naturalización de todo el comportamiento humano a partir de la consideración de que los genes son los que determinan nuestra vida, siendo el cuerpo una mera estructura habitacional donde ellos se mantienen y reproducen- intentan justificar dicho prejuicio a partir de las necesidades reproductoras de los organismos vivos.

Así, el mandato genético induciría a los machos a las relaciones sexuales poligámicas para aumentar la eficacia reproductora de la especie, consiguiendo que un solo macho deje preñadas a un mayor número de hembras, mientras que las hembras, más vulnerables y dependientes de la crianza, trazarían estrategias de fidelización monogámica captando al macho más fuerte para, por un lado, asegurarse una prole genéticamente más sana y con más probabilidades de sobrevivir y, por otro, asegurar la protección y la provisión alimenticia necesarias para la supervivencia de la hembra y sus crías.

Con estas afirmaciones, la sociobiología “naturaliza” la familia nuclear burguesa, la división del trabajo entre hombres -provisión, protección y procreación, las famosas “3P” de David Gilmore- y mujeres -reproducción, crianza y cuidados- construida por el Patriarcado y el falocrático dominio de los hombres sobre las mujeres.

Sin ninguna pretensión de “deconstruir” con detalle las teorías pseudocientíficas de la sociobiología, algo que ya han llevado a cabo otros/as autores/as, me permito recordar algunas de las consideraciones que permiten superar dicha concepción ideológica revestida de cientificidad:

– No hay ningún estudio que demuestre la existencia de la familia nuclear desde los orígenes de la especie humana. Por el contrario, numerosos estudios demuestran que durante muchos miles de años, los grupos humanos estuvieron conformados por clanes familiares nómadas de relaciones endogámicas y promiscuas, hábitos alimenticios carroñeros y comportamientos intercambiables entre hombres y mujeres. Era el grupo como conjunto solidario el que se encargaba de la búsqueda de comida, del cuidado de las crías y demás tareas de supervivencia. No había división sexual del trabajo ni comportamientos sexuales diferentes entre hombres y mujeres.

– La evolución matriarcal posterior en numerosos grupos que dejaron de ser nómadas para fijar y estabilizar su residencia, inventando la agricultura y la domesticación de los animales, trajo como consecuencia la expansión del tabú del incesto y otras normas sociales de convivencia, transformando las relaciones de endogámicas en exogámicas, es decir, que los hombres en edad reproductora eran acogidos como huéspedes por los grupos matriarcales durante un corto tiempo -generalmente, durante las fiestas de la fertilidad y otros rituales- para que dejaran embarazas a las mujeres y luego, se volvían a sus grupos de origen, mientras que las mujeres parían y criaban a sus hijos con la protección y los cuidados de todo su clan materno. No había familia nuclear, ni maridos, ni esposas, ni padres. Los primeros linajes eran matrilineales y los lazos sociales se organizaban en torno a la autoridad de las madres.

– La invención del patriarcado y de la propiedad privada trae como consecuencia la división sexual del trabajo, el empoderamiento del hombre como género, una de cuyas principales manifestaciones es la elevación del pene a la categoría de falo, la esclavización de la mujer convertida en objeto de propiedad masculina y el matrimonio como legitimación de la compra que un hombre hace de una mujer para dedicarla a fines reproductores y de crianza que garanticen su linaje y la transmisión de su herencia. Como estudió Claude Levy Strauss, el patriarcado revierte el significado de los tabúes y normas sociales heredadas del matriarcado en beneficio de los varones y en detrimento de las mujeres, entre otras, la exogamia se convierte en un pacto entre familias por el cual, la mujer pasa del sometimiento del padre al del marido, unidos en matrimonio por intereses familiares que nada tienen que ver con la sexualidad y el afecto. El varón adquiere la titularidad de “pater familias” con poder de vida y muerte sobre los demás miembros de la misma. Al estar el poder y la riqueza basados en la propiedad de la tierra, los clanes familiares se convierten en familias extensas que compiten, pactan y guerrean entre ellas para alcanzar el poder supremo.

– Durante los miles de años que dura el patriarcado, los hombres usan del poder y de su fuerza física para someter a las mujeres, eliminando por innecesarios los comportamientos característicos del llamado “cortejo animal” heredados filogenéticamente. Las mujeres son separadas en dos grandes grupos: Las esclavas sexuales sometidas a la pulsión copulatoria de los varones, socialmente degradadas como “animales impúdicos y lujuriosos” y las esclavas reproductoras -matronas- encargadas de la reproducción, crianza de los hijos y cuidados de las personas a su cargo, a las que se les considera asexuadas -no tienen sexo sino útero- y que reciben una cierta consideración social debido a su función.

Por lo tanto, en las épocas premodernas, el hombre de género es un mujeriego poderoso que no tiene ninguna necesidad de seducir para satisfacer sus instintos sexuales puesto que toma a las mujeres de grado o por la fuerza. El acceso a la modernidad supone una variación que tiene que ver con la clase social. La aristocracia y la burguesía reconocen a las mujeres de su misma clase social como miembros de la especie humana, diferente al hombre, pero sujeto de consideración y respeto formal. Las familias que tienen hijas las someten a una estricta educación puritana, ya que la virtud femenina -entendida como pureza y virginidad hasta el matrimonio, pudor y obediencia al padre y al marido- elevan sus posibilidades en el mercado matrimonial. Estas actitudes sociales y familiares convierten a las mujeres decentes en una pieza apetitosa y rodeada de morbosidad para los ociosos caballeros que ejercen de depredadores sexuales.

A partir del siglo XVIII, se inventa un “deporte” masculino entre las clases altas consistente en competir entre los varones para ver quien es el que más mujeres virtuosas logra seducir como manifestación de su potente virilidad y de sus habilidades como seductor. El movimiento de Los Libertinos, Don Juan Tenorio y Giacomo Casanova se convierten en los modelos ideales de la masculinidad, tal como han reflejado películas como “Valmont” o “Las Relaciones peligrosas”, entre otras muchas. Los mujeriegos, además de presumir de una vida licenciosa, repleta de juergas y orgías con prostitutas, queridas y amantes, todas ellas mujeres socialmente degradadas por su condición inmoral, presumían sobre todo de su astucia y habilidad para utilizar el engaño y los modales corteses con el único objetivo de vencer las resistencias de las mujeres decentes y acabar con su virtud puritana.

En todas las cortes europeas se implanta la doble moral de aparentar una cosa y actuar de otras forma de tapadillo. Como argumenta Anthony Giddens en su estupendo libro “La Transformación de la Intimidad” (Ediciones Cátedra, 2006) “Casanova no tendría sitio en las culturas premodernas: es una figura de una sociedad cercana a la modernidad. El no tenía interés en acumular esposas, si tal cosa hubiese sido posible. El sexo era para él una búsqueda nunca acabada, que terminó no por el cumplimiento de una autorrealización o sabiduría, sino sólo por la decrepitud de la edad” Como el mismo autor analiza, la sexualidad del mujeriego responde al síndrome de “sexualidad compulsiva”, entendida como una adicción al sexo similar a la que se puede tener con relación a las drogas, el trabajo, y otras actividades humanas. “Tradicionalmente, el seductor era un aventurero genuino, que desafiaba no sólo a cada mujer, sino a todo el sistema de normativa sexual. Era un subversor de la virtud y luchaba contra otros molinos de viento también, porque la seducción también implicaba desafiar el orden masculino de protección sexual y control.

En cambio, los mujeriegos actuales se están convirtiendo en dinosaurios de una época pasada que producen más grima que admiración. Como vuelve a decir Anthony Giddens, “Los mujeriegos de hoy son producto de transformaciones en la vida personal que se han producido y se mantienen por la fuerza. Son seductores en una era en que la seducción se ha vuelto obsoleta….. La seducción ha perdido significado en una sociedad en la que las mujeres están más dispuestas para los hombres que nunca, aunque -y esto es crucial- sólo apareciendo como iguales a él.”. “Los mujeriegos actuales pueden parecer fósiles de una edad anterior, acechando a su presa con valor, armados sólo con penicilina, preservativos (se supone) y un bagaje para hacer frente al SIDA…. Son seductores, sí, en la medida en que están preocupados -sobre todo- con la conquista sexual y con el ejercicio del poder que ello implica”. ¿Pero, qué premio ofrece la victoria cuando la victoria es tan sencilla?. El autor cita a Graham Hendrick para afirmar que la igualdad sexual conquistada por la mujer actual “disuelve la división arcaica entre las mujeres virtuosas y la corrompidas o degradadas”. Ahora, las mujeres se consideran en el mismo plano de igualdad sexual frente a los hombres, reivindican su derecho a tener la iniciativa, a seducir en función de sus intereses, buscan su propio placer y no consideran que tengan que defender ninguna “virtud” según los cánones de una moral periclitada. Por lo tanto, “una vez que la “muerte” del seductor depende de la destrucción de la virtud, la persecución pierde su dinámica principal…. El mujeriego de hoy no es alguien que cultiva el placer sensual, sino un buscador de emociones en un mundo abierto, lleno de oportunidades sexuales.”

La figura del mujeriego actual hace más evidente aún, si cabe, la dependencia afectiva del hombre de género en relación a la mujer. Aparentando una autonomía de la que carece, presumiendo de una independencia con tintes de misoginia, el mujeriego actual expresa con su búsqueda obsesiva de conquistas sexuales, el rechazo a una madre afectivamente sobreprotectora, para poder construir su identidad masculina, con el obsesivo deseo de una afectividad huérfana. Como dice Giddens, “Su dependencia de las mujeres es bastante obvia, tan obvia que se trata de una influencia que controla sus vidas…. El moderno aventurero sexual ha rechazado el amor romántico, o utiliza su lenguaje sólo como retórica persuasiva. Su dependencia de las mujeres, por tanto, sólo puede ser validada a través de la mecánica de la conquista sexual.”.

Así pues, el mujeriego actual ya no es lo que era. Sus frustraciones, complejos y disfunciones frente a una mujer sexualmente libre, autónoma en sus decisiones y con la autoestima suficiente para no depender del hombre, le convierten en firme candidato a las consultas de la terapia sexual y de la psicología. Las nuevas condiciones creadas por las actitudes de las mujeres actuales, le obligan a un cambio necesario para salvar su integridad. Giddens apunta a la construcción de un nuevo tipo de relaciones que llama “la pura relación”, basada en la superación de la relación de “sujeto a objeto” tradicional y convertida en una relación de “sujeto a sujeto”, cuyos términos se plantean de un plano de igualdad y cuyos objetivos deben negociarse y pactarse de mutuo acuerdo. De esa pura relación derivan la conductas de una “sexualidad plástica”, más personalizada y diversa, superadora del obsesivo coitocentrismo de épocas pasadas y la posibilidad de un “amor confluente” fruto de una transformación de la intimidad que convierte la relación en un proyecto de vida negociado y consensuado, cuyas premisas son la honradez sincera de las propuestas, la expresión sin vergüenzas de las propias necesidades y vulnerabilidades y la empatía necesaria para que la búsqueda de la propia felicidad pase por la felicidad de la otra persona.

El enlace completo: http://boletin.ahige.org/index.php?option=com_content&task=view&id=860&Itemid=66



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Os dejo dos videos que creo que explican suficientemente la forma de estimularlo.

El problema principal, sin embargo, es que los hombres son muy reacios a dejarse estimular la próstata, ya que la forma correcta es través del recto y, culturalmente, lo tenemos/tienen asociado a la homosexualidad.

Es preciso que los hombres superen también sus prejuicios sobre la cuestión y puedan incluir esta práctica en su relación de pareja, heterosexual, que seguramente les reportará una agradable satisfacción sexual. Se puede realizar con el dedo o también con dildos pequeñitos que se venden para esta estimulación concreta.

Aquí os dejo otro pequeño vídeo de lo mismo. no tanto para que se busque la utilización de aparatitos eléctricos, sino para facilitar su localización, que más o menos se encuentra entre 4 y 6 cm de la entrada del recto:

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He encontrado esta lista con datos interesantes:

Curiosidades científicas

* Los delfines son los únicos animales –además de los humanos- que tienen sexo por placer.

* Un hombre eyacula aproximadamente 7.200 veces en su vida, de estas, 2.000 son por masturbación.

* Durante la eyaculación el semen alcanza una velocidad de 45 kilómetros por hora.

* El pene promedio de un hombre mide entre 12.7 y 15.3 centímetros.

* El hombre tiene un promedio de 11 erecciones durante el día, y durante la noche, unas 9.

* Los espermatozoides tienen que viajar un aproximado de 7 a 10 centímetros antes de llegar al óvulo.

* El hombre puede lograr una erección en menos de 10 segundos.

* Las primeras erecciones del hombre se dan en el último trimestre del embarazo, cuando aun son fetos.

* Los espermatozoides necesarios para duplicar la población mundial actual entrarían en la circunferencia de una aspirina. Los óvulos necesarios para duplicar la población mundial entrarían en el huevo de una gallina.

* Durante el orgasmo el corazón puede llegar a latir 140 veces por minuto.

* La testosterona, hormona asociada con la masculinidad, es también producida en menos cantidades por las mujeres, y es responsable del deseo sexual en ambos sexos.

* En promedio, una pareja que desea tener un hijo, demora 5 meses y medio de sexo sin protección antes de tener éxito.

* El óvulo mide aproximadamente 0.14 milímetros y puede ser visible al ojo humano. Es la célula más grande del cuerpo humano.

* Si cada relación sexual dura 15 minutos, el promedio de parejas de esposos disfrutaran de 610 horas de relaciones sexuales durante su vida de casados.

* El periodo promedio de gestación de los humanos es de 280 días, el de un rinoceronte es de 450 días y el de una ballena entre 480 y 500 días.

Curiosidades históricas

* En la antigua Grecia los penes pequeños y firmes eran admirados, mientras que los grandes eran considerados poco estéticos.

* Durante la época medieval se creía que tanto los hombres como las mujeres producían espermatozoides.

* El castigo por adulterio en Roma era la amputación de la nariz.

* Hasta 1884, una mujer en Inglaterra podía ser encarcelada por negarle el sexo a su esposo.

* Se dice que el faraón Rameses II engendró a 160 hijos.

* En la época medieval, la doctrina cristiana ordenaba que el coito debiera ser evitado a toda costa. El coito era sólo para procrear y no se debía sentir placer durante el acto sexual.

* Durante la época Victoriana se les consideraba enfermas a las mujeres que tenían su menstruación y se les obligaba a permanecer en cama.

* Por cientos de años la única posición aceptada por la Iglesia Católica para tener sexo era la posición del misionero (hombre encima de la mujer).

* Hasta 1972 en Estados Unidos se consideraba la homosexualidad como una enfermedad mental.

* En la antigua Grecia, todas las prostitutas utilizaban prendas específicas que las identificaban con su trabajo.

* En Paris, después del año 1635, a las prostitutas se les castigaba con latigazos, se le rapaba la cabeza y se les expulsaba de la ciudad.

* La antigua ley hebrea obligaba al violador a pagar una suma de dinero al padre de la victima y contraer matrimonio con ella.

* En 1996, los estadounidenses gastaron más de 8 mil millones de dólares en material pornográfico.

Extraido de http://www.minutouno.com



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Pues eso, no hay más que verles….



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El interés de la mujer por el sexo se acaba cuando tiene la menopausia.

No es cierto por varias razones. La mujer que frecuentemente está preocupada por si se queda embarazada, muchas veces en la menopausia logra la tranquilidad necesaria para poder disfrutar del sexo de forma más plena. Es verdad que en la menopausia se produce con cierta frecuencia cambios en el deseo, en la lubricación vaginal, pero ésta última por ejemplo puede ser solventada utilizando los lubricantes vaginales que existen en el mercado y que facilitarán la penetración.

Toda mujer debe ser capaz de alcanzar el orgasmo mediante el coito.

Flaco favor nos hizo Freud diciendo que la mujer que no alcanza el orgasmo si no es a través del clítoris, es que tenía un orgasmo incompleto e inmaduro. Hoy se sabe que apenas un 25% de las mujeres logra el orgasmo en la penetración, y siempre que haya estimulación clitoridiana de una forma u otra. El clítoris es el órgano sexual de la mujer y si no existe, porque lo han extirpado, como sucede en muchas culturas, es imposible tener un orgasmo. Por otro lado, la vagina no tiene terminaciones nerviosas, por tanto, lo que sucede en el coito es que indirectamente se estimula el clítoris desde las paredes vaginales, pero con frecuencia esto es insuficiente para que la mujer logre el orgasmo, por ello es recomendable que ANTES o DURANTE la penetración exista la suficiente excitación que favorezca el orgasmo durante el coito.
El hecho de que los varones desconozcan estas características, y que tengan la expectativa de que ellos sí lo conseguirán (provocar el orgasmo en el coito) es una de las razones fundamentales de las mujeres para fingir el orgasmo y así satisfacer a su pareja, haciéndole creer que lo ha conseguido pero quedándose ellas sin la posibilidad de experiementarlo, pues se da por terminada la relación sexual. Esto a la larga produce cansancio en las mujeres y puede provocar en el futuro problemas en la propia relación de pareja. Lo mejor es hablar claramente con la pareja, conocer el propio cuerpo mediante la masturbación y enseñar a nuestro acompañante qué es lo que nos gusta y qué no.



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Que mejor regalo para celebrar el día de los enamorados con tu pareja que un sensual, erótico y relajante masaje, aquí os dejo el vídeo. Da igual que sea el 14 de Febrero o cualquier otro día, siempre lo puedes celebrar y disfrutar.



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Existe todavía en muchos entornos culturales un mito hacia las mujeres: la necesidad de que sean vírgenes hasta el matrimonio. Este blog es visitado por mucha gente de paises latinoamericanos donde todavía se mantiene este mito de la virginidad con bastante fuerza, así que este post se lo dedico a ellos y ellas.

¿Qué es la virginidad? Pues ni más ni menos que no haber tenido relaciones sexuales. En varones no existe un signo físico que demuestre su virginidad o no, pero en las mujeres -supuestamente- sí, y eso se ha convertido casi en un signo de pureza, me refiero al himen. Tradicionalmente se ha supuesto que la mujer virgen tiene el himen intacto, y por ende, quien no lo tiene intacto, se deduce que ha tenido ya relaciones sexuales.

Deshagamos mitos:

El himen es un tejido que tiene diversos grados de elasticidad en las mujeres. Si bien es verdad que, la mayoría de las veces, al tener una relación sexual con penetración del pene el himen se desgarra, esto no ocurre siempre. Es decir, se pueden tener relaciones sexuales completas y tener el himen intacto. Por otro lado, dada la importancia que muchos hombres dan a la virginidad femenina reflejada en su himen, muchas optan por reconstruir su himen quirúrgicamente. Otras mujeres optan por tener sexo anal para que su himen no se vea afectado, pero han tenido relaciones sexuales completas y satisfactorias.

Y también puede ocurrir lo contrario, que un himen desgarrado no significa que la mujer ha mantenido relaciones sexuales con alguien. El himen se puede romper con ejercicios de gimnasia, se puede romper también usando tampones, o usando un vibrador para masturbarse … y en multitud de situaciones más.

No podemos olvidar tampoco que el órgano sexual de la mujer NO ES LA VAGINA, SINO EL CLÍTORIS, por tanto la mujer puede tener una relación sexual completa hasta el orgasmo sin ser penetrada y por tanto con su himen intacto.

La mujer, como el hombre, goza de sus derechos sexuales , de su libertad para decidir con quien, cuando y cómo desea tener sexo, por tanto, no hay nada que justifique esa evaluación por parte de los hombres, según se tenga el himen intacto o no, pero es que además, el hombre no puede erigirse en dueño de la sexualidad de su pareja por el hecho de serlo. Todos sabemos que es en la adolescencia cuando la mayoría de personas tienen el despertar de la sexualidad por las hormonas y los cambios fisiológicos, hombres y mujeres inician sus primeros contactos sexuales en este periodo, por tanto, ese descubrimiento sano y natural no debe ser tamizado por una ética mal entendida que ve normal las relaciones sexuales en los varones y sin embargo las penaliza en las mujeres.
La relación de la pareja y sus límites han de pactarse en el diálogo franco y claro entre ambos. La comunicación es una base irrenunciable en la pareja a la hora de entenderse sexual y afectivamente.

Valorar tanto la virginidad en base al himen supone también el riesgo de que muchos varones se encuentren con que su pareja tiene relaciones sexuales sin penetración, ya que estas mujeres piensan que si su himen no es tocado no están siendo infieles a sus parejas.

En resumen, un hombre no puede concluir ni juzgar a una mujer como virgen o no en base a si su himen está íntegro o no. No tiene forma real de saber si su mujer ya ha tenido relaciones sexuales, de la misma forma que tampoco podemos saber si un hombre es virgen o no.

Es una cuestión de diálogo y confianza, sabiendo que haber aprendido sobre la propia sexualidad y no ser virgen tampoco es necesariamente negativo, ahí está la libertad humana y el derecho de cada uno y una.



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